Rotonda central | 1er piso
 

 

Esta colección ingresó en el Museo de La Plata por iniciativa de su fundador y director Francisco P. Moreno. A mediados de 1887 envió al Paraguay y al nordeste argentino al viajero naturalista Adolfo de Bourgoing, quien visitó la localidad paraguaya de Trinidad y posteriormente las ruinas de San Ignacio Miní, Mártires, Santa María Mayor, Concepción del Bermejo, Loreto y Apóstoles (provincia de Misiones).

Gracias a la colaboración del gobernador de Misiones, General Rudecindo Roca, quien ordenó la donación de algunos objetos al Museo de La Plata, el naturalista enviado logró reunir 34 piezas de enorme valor artístico.

 

 

 
Se trata de dos colecciones de diferente procedencia: una compuesta por objetos de piedra sin localización exacta, probablemente recogidos en distintas localidades misioneras; la otra está integrada de ejemplares de madera y una campana de bronce obtenidos en las ruinas de Trinidad (Paraguay).

 

El dominio ideológico jesuita es ostensible y se manifiesta en obras donde existen pocas incorporaciones de elementos culturales locales. El artista guaraní es, a la vez, un formidable pero anónimo ejecutor, inhibido en su libertad de expresión. Por esta razón sus propios dioses o sencillamente su iconografía están ausentes en sus realizaciones. Queda así conformado un estilo particularmente circunscrito a la fe cristiana, pero característico e irrepetible.

 

 

 

 
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