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Paleontología
| Cenozoico | Sala VIII |
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En
esta sala se puede observar un gran panel, en el que un mapa de las
Américas describe lo que se ha denominado «el gran intercambio biótico
americano». Este suceso acaeció durante los últimos 3 millones de
años cuando se uniera América del Sur con el resto del continente.
La interrupción de la circulación de las corrientes oceánicas debida
a la aparición del Istmo de Panamá como puente intercontinental, produjo
grandes disturbios climáticos. Este evento geológico posibilitó que
la fauna sudamericana se desplazara hacia el Hemisferio Norte y la
de éste, hacia el Hemisferio Sur.
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Así
fue que hacia el norte se movilizaron lentamente gliptodontes, milodontes,
zarigüeyas, osos hormigueros, megaterios, roedores, etc., en tanto
que los inmigrantes del norte llegados a estas tierras fueron los
caballos (que una vez extinguidos reingresaron a América con la conquista
española), cérvidos, mastodontes, osos y otros grandes carnívoros
placentarios como el esmilodonte (o tigre dientes de sable).
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Este
último parece haberse erigido en un peligroso enemigo, junto a otros
felinos más pequeños, para la fauna herbívora autóctono. Armado de
filosas garras y de enormes caninos (colmillos) a los que debe su
nombre vulgar, debió haber sido un feroz cazador. En esta lista de
inmigrantes se debe incluir al hombre. El impacto de este fluído intercambio
trajo aparejadas consecuencias dramáticas: tal fue la disminución
de representantes de la fauna sudamericana, acaecida como saldo de
la irrupción de los visitantes norteamericanos. A éstos se agregó
también el hombre en los últimos 12.000 años (a fines de la Era Cenozoica
que abarca entre los 65 millones de años atrás y el presente), completando
la serie de cambios que aparentemente, entre otros, colaboraron en
la extinción de esta singular fauna.
El
resto de las vitrinas muestra la distribución geográfica de otros
grupos autóctonos y en el centro de la sala puede observarse parte
de la diversidad que alcanzaron los gliptodontes: caparazones con
variada estructura, forma y tamaño, colas armadas de púas, unas en
forma de maza y otras con anillos móviles, invitan a pensar en la
gran cantidad de especies que pulularon en las llanuras pampeanas
hasta hace 10.000 años.
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En varias
vitrinas laterales de esta sala se muestran restos de algunos de los
invertebrados característicos de esta edad, foraminíferos, bivalvos
y gastrópodos, que se hallan bien representados en los cordones de
conchillas existentes en la costa de la provincia de Buenos Aires.
La abundancia, amplia distribución y forma de vida de estos organismos
los hace útiles para determinar la antigüedad de las rocas que los
contienen, los ascensos y descensos que experimentó el nivel del mar
y el ambiente en el cual vivieron.
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