Paleontología | Cenozoico | Sala VI
   

 

En esta sala se inicia el recorrido por el Cenozoico de América del Sur. A lo largo de 60 millones de años, ésta permaneció aislada del resto de los otros continentes, como un continente-isla, permitiendo que se desarrollara una fauna de mamíferos muy particular que la habitó desde los 65 millones de años hasta 10.000 años atrás. La re-conexión de América del Sur con el resto de las Américas comenzó hace 3 millones de años, lo que permitió que las faunas de ambos hemisferios se contactaran nuevamente a través del Istmo de Panamá.

La magnífica colección de mamíferos fósiles de la Era Cenozoica (denominada Edad de los Mamíferos), parte de la cual se exhibe en las salas, ha contribuido en mucho a la fama universal del Museo de La Plata.

 

 

Un grupo de vitrinas muestra representantes de los invertebrados del Terciario en la Argentina. Entre ellos se destacan por su diversidad y abundancia los moluscos, especialmente bivalvos y gastrópodos, que poblaron los mares que cubrieron gran parte del territorio, especialmente el patagónico.

Un escenario muestra los distintos representantes de algunos de los linajes que habitaron nuestro continente. En su enorme mayoría fueron herbívoros: el gigantesco Megatherium, que podía erguirse sobre sus patas posteriores y el de mayor tamaño de estos mamíferos sudamericanos; el Toxodon, animal similar a un hipopótamo actual aunque sin ninguna vinculación con él; el Glyptodon, pariente de los armadillos actuales, de enormes proporciones, que se defendía con su poderosa cola armada de púas; la Macrauchenia, parecida en algunos aspectos a un camélido, también de gran porte. Los mamíferos carnívoros estaban representados por marsupiales de tamaños pequeños como Borhyaena. Ninguno de estos animales tiene representantes vivientes, aunque algunos mamíferos actuales se les parezcan.

 

Las aves no quedaron a la zaga en cuanto al tamaño. En la vitrina central se observa una Diatrima, poderosa ave corredora oriunda de América del Norte con alas reducidas, que se alimentaba de pequeños animales y carroña. Sus representantes sudamericanos eran los fororracoideos, también carnívoros, que compartían con aquella algunas características como el pesado cráneo y un enorme pico. Los ñandúes son muy antiguos y los actuales son muy parecidos a sus antecesores.

 

Entre las aves voladoras la más formidable que existió fue el Argentavis, parecida a un águila, voraz cazadora de más de 8 metros de envergadura y alrededor de 80 kg de peso, que con sus alas plegadas alcanzaba los 2 m de altura; no fue contemporánea de las citadas más arriba. El visitante puede observar hacia el techo de la sala y verá su silueta, tal como lucía en vuelo.

Con algunas de estas criaturas el hombre compartió nuestro continente durante más de 2.000 años, ya que esta fauna se extinguió hace 10.000 años y los fechados más antiguos de actividad humana en nuestro país superan los 12.000 años. De muchos de estos animales debió alimentarse y de ellos debió defenderse.

 

 

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