Ser y Pertenecer

Rituales mortuarios

Desde el antiguo Egipto

Para los egipcios la vida en la tierra se continuaba en otro mundo, donde el KA o energía vital que da la eterna vida espiritual, necesitaba del cuerpo del difunto.
El embalsamamiento era realizado por sacerdotes funerarios y consistía en la extracción de órganos a excepción del corazón, ya que éste controlaba el cuerpo en el Más Allá. Luego de 40 días, el cuerpo se lavaba con agua del río Nilo y se ungía con sustancias aromáticas. Se le colocaban ojos de cristal y se rellenaba el interior del cuerpo con especias y limo del Nilo. Finalmente se cosía y se cubría la incisión con una placa, para ser vendado con tiras de lino y resina.

La vida, la muerte y el más allá

La muerte, en un sentido biológico, es el fin de las funciones vitales de un individuo. Pero en muchas culturas, la muerte es considerada un pasaje al Más Allá, acompañado de rituales, mitos y símbolos.

La momificación entre los guanche

Los Guanche, aborígenes de las Islas Canarias, momificaban a sus muertos lavando primero sus cuerpos y untándolos con ungüentos hechos con plantas y minerales. El cuerpo era secado al sol y una vez seco, se envolvía entre pieles pintadas y se cosía formando un estuche. Así preparado, el cuerpo era llevado al interior de una cueva donde se apoyaba sobre tablones de madera. El cuerpo era acompañado por ofrendas: collares de cuentas de barro y colmillos de cerdo, vasijas, valvas de lapas, lanzas.

Rituales mortuarios

 

 

 

 

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