Según la teoría más aceptada,
el hombre americano habría ingresado por el estrecho de Bering desde
Asia, hace 30.000 años y los registros arqueológicos evidencian
que hace más de 12.000 años el actual territorio argentino
se encontraba habitado por los primeros pobladores.
Con el paso del tiempo se fueron perfilando los diversos modos
de vida originarios, agrupados en las grandes regiones geográficas
y culturales: Tierra del Fuego, Pampa
y Patagonia, Gran
Chaco, Litoral Mesopotámico,
Sierras Centrales, Cuyo y Noroeste
Argentino. Antes de la conquista
de América,
más de veinte grupos étnicos de estas regiones ocupaban el
noventa por ciento de nuestro territorio.
Con la llegada de los españoles, comienza el período de conquista
y resistencia, proceso que culminó con una gran disminución
de la población originaria. La “Conquista del Desierto” provocó la
desaparición de los grandes cacicazgos y con ello la desintegración
de las comunidades, el confinamiento en colonias y reservas y la incorporación
forzada de nuevos hábitos y formas de vida.
Herederos de una fuerte cosmovisión ligada profundamente a la
naturaleza, la tierra y el universo, su presencia ha persistido hasta nuestros
días
y hoy recuperan vigencia identidades muchas veces ocultas a la
mirada occidental.